Racionalismo y arquitectura

¿Qué es el racionalismo?

La palabra racionalismo, en su sentido amplio, no designa realmente una doctrina, como las palabras “idealismo”, “realismo” o “empirismo”. Sin duda, podemos fijar ciertos rasgos para constituir, en sentido estricto, el contenido de una doctrina como el racionalismo que entonces se opone al empirismo y afirma que todo conocimiento requiere principios universales no extraídos de la experiencia. Pero la palabra corresponde más bien a una orientación general, a una determinada forma o modo de interpretación de la experiencia humana, que puede superponerse a diferentes doctrinas, o penetrarlas, sin alterar fundamentalmente su contenido. Es este aspecto el que intentaremos sobre todo definir, oponiéndolo entonces al irracionalismo. Pues el conflicto de las dos actitudes constituye, bajo diferentes presentaciones y en diferentes niveles, más hoy que en otras épocas, un tema determinante de la cultura.


El motivo dominante del racionalismo es, obviamente, la suposición de que la realidad puede alcanzarse de alguna manera – y las acciones humanas evaluadas, si no gobernadas, por el uso de la razón. Pero, ¿qué debemos entender por “razón”? A través de la diversidad de significados que se le ha dado y se le da a este término, parece no obstante que se pueden mantener algunos rasgos distintivos:

El racionalismo en la arquitectura

El racionalismo arquitectónico es una reacción a los muchos neoestilos de finales del siglo XIX. Las ideas de Gottfried Semper (1803-1879) y Eugène Emmanuel Viollet-le-Duc (1814-1879) son la base de este movimiento. El punto de partida de los diseños son los planos de planta diseñados desde una perspectiva funcional.
Los materiales utilizados por racionalismo arquitectura son mampostería, complementados con piedra natural, elementos constructivos de hierro y vigas de hormigón. La construcción es visible. Se enfatiza, por ejemplo, el carácter portador de muros y arcos. La regularidad y la unidad se consideran importantes. Los arquitectos racionalistas diseñan edificios de acuerdo con el tamaño de módulo. Berlage, por ejemplo, a menudo optaba por una cuadrícula de 110 centímetros, basándose en el formato de ladrillo que usaba. El racionalismo fue uno de los estilos de arquitectura más aceptados ya que a su vez se encuadraba dentro del movimiento moderno que fue el dominante en el siglo XX.
El racionalismo impuso una mirada del diseño completamente funcional y carente de estética, a la vez que se introdujo en los colegios de arquitectura y en todas las universidades como la filosofía a seguir.
La arquitectura racionalista no sólo impone una manera industrial de concebir la construcción de edificios sino también un modo de pensar que se extendería hasta nuestros días. La principal consigna era dejar atrás los estilos del pasado, profusos, ornamentales y cargados de significación tradicional y ceñirse lo más posible al industrialismo.

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